Armonía 10 es más que una orquesta “pasada de moda”. Es la unión de varias escuelas musicales bajo una misma denominación. Dos trompetas, un trombón, un órgano, unos timbales, un bongó, una guitarra eléctrica y tres micrófonos, fueron suficientes para que una mañana de marzo de 1972, diez jóvenes norteños, bajo el techo de una humilde casa del entonces joven barrio de San Martín, le dieran vida a una de las instituciones musicales más trascendentales de la región Piura.
Para finales de los 60, la ciudad de Piura empezaba a experimentar cambios radicales. Las migraciones provenientes del Alto y Bajo Piura, comenzaban a poblar zonas que años atrás tan sólo habían constituido terrenos eriazos o chacras, ciertamente distantes al damero urbano de la tradicional “ciudad de los burros, algarrobos y Seminarios”. Rápidamente, el lado oeste de la urbe empezaba a teñirse del claro color de las esteras y de gente, impulsada por sueños y falencias económicas que suplir.
Armonía 10 aparece tocando cumbia colombiana, cumbia andina, salsa, bolero y nueva ola, esto fue característico de la agrupación. Ya en 1983 graba el “Volumen Nº 1″ con el sello limeño INFOPESA; que contenía el primer trabajo de un grupo, que aún estaba tras los pasos de un estilo propio; la siguiente publicación (El Chinchorro, INFOPESA, 1985), muestra el trabajo de una orquesta ya madura y con un rumbo definido; el paso de los años y la constante práctica, habían hecho de los otrora noveles músicos del barrio, dueños de un estilo particularmente suyo.
Pero Armonía 10 no es sólo la historia de un grupo de pueblo que llegó a ser famoso. Es la esencia del barrio piurano. Es la alegre voz de aquel gordito con un peinado “African Look”, que dedica su canción “El Cervecero” a Pachitea, San Martín, Santa Julia y El Bosque.
Armonía 10 es más que una orquesta. Es don “Makuko” Gallardo, don Percy Chapoñay, don César Saavedra, don Wilmer Peña, don Jorge Villaseca; los churritos Christian, Frank y Wilson, la familia Lozada, el “Gato” Luis Bazán, y todos los que por ahí cayeron; quienes pasarán a la posteridad, como don Rafael Otero.
Muchas gracias, a tantos músicos, por alegrarnos la vida, por alimentar nuestra cultura. Por dejarle decir a mi asentamiento humano, ” yo también soy Piura”. Saludos Nueva Esperanza, Quinta Julia, Consuelo de Velasco, Los Algarrobos, Coscomba, Villa Perú Canadá, San Martín, Chiclayito, Tacalá, La Primavera, Piura toda, saludos Armonía 10. Nos vemos en tus 50 años. www.cumbia.pe