www.cumbia.pe La hermosa catarata de Ahuashiyacu, en Tarapoto, es uno de los tantos paraísos que tienen los enamorados para disfrutar el hermoso paisaje que nos ofrece la naturaleza. Allí fuimos testigos de los sentimientos que afloran en las miradas y gestos como los que tuvieron Mauricio Diez Canseco y su ‘bebita’ Anabel Torres el martes último, en la tierra natal de la bailarina de ‘Alma bella’.
Antes de llegar al lugar, el pizzero había pasado su ‘prueba de fuego’ el día anterior cuando Anabel lo presentó a su familia, sus padres y dos hermanos menores, horas antes de celebrar el cumpleaños de su padre Emerson.
ANABEL: ES UN CABALLERO
Anabel, se te nota contenta.
Es que estoy en mi tierra de la catarata su encanto (empieza a bailar).
Las coreografías que haces con ‘Alma bella’ las sacas rápido, llevas la vena artística en la sangre por tus padres.
Sí, mi papá canta. Mi mamá toca la guitarra, mi hermano menor tiene su grupo y yo también canto.
¿Cuál es tu meta en la TV?
Por el momento, trabajar en ‘Recargados.’, prepararme en mis clases de oratoria, actuación y, en el plano personal, tener mi propio Spa. Yo estuve casada con Ricardo Gozzing (estilista) y manejamos cuatro salones de belleza con los que nos fue muy bien, y sobre ese rubro me quiero especializar.
¿Te molesta que digan que eres la nueva rubia del pizzero?
Mauricio es mi amigo, un caballero. Es encantador, siempre está pendiente de cada detalle. Dime, qué mujer no se siente como una princesa a su lado y no creo ser una rubia más (lo mira).
Sus miradas son cómplices, ¿sabes que Mauricio está apostando a ser ‘juelizzzz’ a tu lado?
Cómo no me voy a sentir feliz, ya tiene un check más en la lista y va sumando.
¿Y qué le falta para que termines dándole el sí?
Pues las cosas se dan a su tiempo, yo me siento muy bien. Es mi ‘bebón’ y yo su bebita.
¿Cómo se conocieron?
Hace un año. Salimos tres veces, luego me alejé y después él me llamó y hemos retomado nuestra amistad.
¿Con qué te ha sorprendido Mauricio?
Una vez llegué a un chifa, que está ubicado en un hotel muy alto, y al cabo de unos minutos tenía a violinistas a mi lado tocando para mí a la luz de las velas. Me sentí una reina.
¿Súper romántico?
Romantiquísimo.
¿Ya hubo ‘cuota inicial’ entre ustedes?
No, solo estamos saliendo.
Pero hay miradas que dicen mucho como las que vi en la catarata y la del mirador, sin contar que te llevó de la cintura hasta el bar del Puerto Palmeras Resort.
(sonríe) Como te dije, es un caballero y me divierto mucho a su lado. Además, si me muestro con él, es porque no tengo nada qué ocultar. Soy una mujer libre, él también. El tiempo dirá qué pasará más adelante.
MAURICIO: ESTOY ENAMORADO COMO UN ADOLESCENTE
Mientras descendíamos de la catarata, por las escaleritas de piedras de laja, le pregunté a Mauricio cómo le había ido con los padres de la ‘Britney peruana’.
“Bien, muy bien. El papá de Anabel es un tipazo que sacó adelante a sus hijos trabajando como mototaxista y se conoció con su mamá cuando tenían 16 años, desde esa edad se hicieron enamorados. Después de ocho años se casaron”, dijo.
¿Te grabaste todos los detalles de la familia?
Sí, es que mis cinco millones de células se ponen en atención cuando se trata de Anabel.
¿Cómo te llevas con las niñas?
Los niños me encantan, creo que para nadie es un secreto que viajo siempre con mis cuatro hijos solo, sin nanas. Igual me ha pasado con las niñas de Anabel, el viernes pasado me quedé solo con ellas y las llevé al cine.
¿Te dicen ‘tío Mauricio’?
Noooo. Mauricio a secas. Ellas saben que soy amigo de su mamá, que la quiero mucho y que mis intenciones son serias.
¿Te interrogaron las niñas?
La mayorcita, y es natural.
¿Qué tal el encuentro de tus hijos con las niñas de Anabel?
Te digo la verdad, la primera hora que estuvieron juntos se me vino la noche. Camila (su hija mayor) se puso celosa, Mamicho (uno de los hijos de Daysi) no quería hablarles. Igual pasó con Massimo y mi otro hijo. A la segunda hora, las cosas cambiaron. Camila se acercó a ellas, empezaron a compartir. Mamicho enamoraba a la mayor y Massimo y el pequeñín se juntaron con la más chiquita.
El alma te vino al cuerpo…
Sí, porque es muy importante que se lleven bien por Anabel y por mí, porque ambos somos papás y queremos que nuestros hijos vivan en armonía como una gran familia.
Ya te proyectas, ¿piensas casarte con Anabel?
Sí, creo que ya me toca. Lo que quiero es ser ‘juelizzzzz’ (le sale el dejo charapa) a su lado. Mira, esta es una carrera de resistencia, pero no de velocidad, disfruto estar con Anabel. Ella ha provocado cosas en mí que no sentía desde que era un adolescente.
Estás ilusionado o enamorado porque antes de estar con Anabel estuviste con Osiris, ¿qué pasó con ella?
Una linda chica, pero ella tiene su vida hecha en Argentina y yo aquí. Y estoy enamorado como un adolescente.
Mauricio sonríe, lo que dice Anabel lo entusiasma y se escucha:
‘Bebita, ¿a cuánto tiempo estamos de Lamas…?’
-’A 25 minutos.’ -le responde ella.
‘En Lamas nací, el paisaje es bello al igual que su gente.’, me dice Anabel.
Entonces, la parejita, acompañada de un grupo de amigos, aborda el auto para trasladarse a Lamas. Se miran coquetones, se acarician, juegan y ríen. Los checks van sumando y seguramente cuando usted, amigo lector, lea esta nota concluirá que entre ‘el bebón y su bebita’ pronto -si es que ya no lo hicieron- pasaron al segundo nivel y refugiarán de ’sus corazones, su amor’ al compás del tema de ‘Juaneco y su combo’, ‘Mujer hilandera’ que alcanzo a escuchar en la radio del automóvil que se los lleva ‘…mujer, mujer hilandera, mujer, mujer. Tú me enseñas a hacer hilo, yo te enseñó a enamorar.’